Trastorno Antisocial de la Personalidad

También denominado Trastorno Disocial, se caracteriza por:

  • Pautas de conducta irresponsables con dificultades para respetar las normas sociales.
  • Ausencia de culpabilidad respecto a sus conductas.
  • Predisposición a culpar de sus actos a los demás.
  • Despreocupación por los sentimientos ajenos y falta de capacidad de empatía.
  • Marcada dificultad para  mantener relaciones personales.
  • Muy baja tolerancia a la frustración.
  • Son frecuentes sus quejas somáticas y sus amenazas de suicidio, a pesar de ello no muestran signos de ansiedad ni de depresión.
  • A menudo estas personas impresionan a las del sexo contrario por los aspectos seductores de su personalidad.
  • Suelen ser sujetos irritables y agresivos, protagonistas de violencia doméstica, conductas que aparecen con más frecuencia cuando hay también consumo abusivo de drogas y alcohol. En muchos casos se dan conductas delictivas.
  • Los individuos con trastorno antisocial de la personalidad realizan actos temerarios sin preocuparse por su seguridad personal ni por la de los demás.
  • Se trata de un trastorno de aparición temprana, en la etapa infantil del individuo se caracteriza por la presencia de vandalismo, absentismo escolar, hurtos, conductas disruptivas en el ámbito familiar, peleas y fracaso escolar.

En la edad adulta continúa la pauta de conducta de su infancia, lo que les conduce a la ausencia de hábitos laborales y a una escasa capacidad para mantener obligaciones económicas y familiares.

Al comenzar el trastorno a temprana edad su proceso de autonomía personal se interrumpe por lo que es frecuente la institucionalización, más a menudo penal o correccional que médica.

Curso y Pronóstico

Este trastorno evoluciona a lo largo de la vida, si bien se aprecia un descenso de la gravedad y frecuencia de las conductas disociales a medida que avanza la edad del individuo; el pronóstico irá en función del deterioro social y del curso vital que haya sufrido el sujeto.

Epidemiología

Parece ser que afecta a un 3% de los hombres y a un 1% de las mujeres, dándose con más frecuencia en áreas urbanas deprimidas y en poblaciones carcelarias, donde se llega a alcanzar un índice del 75%.

Trastorno Límite de la Personalidad

Este Trastorno describe un patrón de conducta caracterizado por una historia de relaciones interpersonales intensas, caóticas, fluctuantes y extremas. Aparece una marcada predisposición a actuar de modo impulsivo sin valorar las consecuencias.

También es denominado «Trastorno de Inestabilidad Emocional de la Personalidad», su inestabilidad característica se vive en tres planos:

  • El de la propia imagen.
  • El de las relaciones interpersonales.
  • El del estado de ánimo.

Su notable alteración de la identidad se manifiesta por incertidumbre ante temas vitales como sus objetivos a largo plazo, su orientación sexual, que con frecuencia derivan en un sentimiento de vacío.

Su manera de interpretar la realidad es de forma extrema, su pensamiento se estructura de manera dicotómica sin que exista la posibilidad de posturas intermedias.

En las formas más graves del trastorno, las personas que lo padecen presentan comportamientos autodestructivos, e impulsivos con tendencia a las automutilaciones en respuesta a lo que interpretan como rechazos o decepciones en sus relaciones personales.

Durante periodos de crisis, o cuando están bajo los efectos del alcohol pueden experimentar episodios psicóticos transitorios.

Además de la inestabilidad emocional se caracterizan por tener:

  • Un pobre control de los impulsos  que se manifiesta en frecuentes autolesiones, expresiones de violencia, comportamiento amenazante y chantajista, intentos y amenazas de suicidio, alteraciones de la conducta alimentaria, abuso de sustancias, conducción temeraria.
  • Promiscuidad sexual.

El deterioro de sus relaciones interpersonales a menudo le lleva al aislamiento y en muchas ocasiones su falta de control de impulsos, su abuso de sustancias y la práctica de conductas de riesgo les acarrean problemas médicos y le implican en conflictos con la Justicia.

Curso y Pronóstico

Este trastorno es estable a lo largo del tiempo, apreciándose mejorías según el paciente va acercándose a los cuarenta años.

Epidemiología

Al parecer afecta al 2% de la población general y hasta el 30% de la población clínica, siendo dos veces más frecuente en mujeres que en varones.

Trastorno Histriónico de la Personalidad

Las personas con trastorno histriónico de la personalidad:

  • Tienden a buscar atención por parte de los demás, utilizando la excesiva emocionalidad y el dramatismo. Utilizan permanentemente su aspecto físico para llamar la atención.
  • Tienen varios rasgos en común con los  trastornos límite y narcisista de la personalidad, son seductores, manipulativos, exhibicionistas, superficiales, lábiles, vanidosos y demandantes.
  • Se sienten incómodos cuando no son el centro de atención, tienden a cambiar constantemente de humor y muy frecuentemente presentan escasa tolerancia a la frustración y nula capacidad para demorar la gratificación.
  • Sus relaciones personales son dificultosas y no muy gratificantes.
  • Utilizan un lenguaje ambiguo y subjetivo, carente de matices.
  • Se trata de personas fácilmente influenciables por los demás y por las circunstancias y que consideran sus relaciones más íntimas de lo que realmente son.
  • En las mujeres se manifiesta a través de desinhibición, labilidad afectiva, intentos de manipulación, conductas sexualmente seductoras y sucesión de numerosas relaciones breves e intensas.
  • En los varones se manifiesta a través impulsividad, comportamiento agresivo, abuso de sustancias, explotación de otras personas y numerosas y superficiales relaciones sexuales.

Curso y Pronóstico

A menudo con la edad se van atenuando los síntomas, probablemente más por pérdida de energía que por una mejoría clínica.

Epidemiología

Presenta una prevalencia del 2% de la población general y hasta el 10% en la población psiquiátrica, afectando con más frecuencia a las mujeres que a los hombres.

Trastorno Narcisista de la Personalidad

Generalmente son:

  • Personas que poseen un grandioso sentido de la auto importancia considerándose superiores a los demás, con características especiales que les hacen merecer una trato también superior en el que tienen derecho a todo.
  • Tienden a la búsqueda de atención y responden con marcados sentimientos de ofensa o enfado a los rechazos, desaires, desafíos o críticas, aunque sean pequeños o de poca trascendencia; por esta razón evitan exponerse a situaciones que impliquen evaluación por parte de los demás y en caso de no lograrlo reaccionan de forma colérica y/o depresiva.
  • En las relaciones interpersonales no es habitual que establezcan vínculos cercanos porque necesitan mantener una apariencia de autosuficiencia que les permita manipular a los demás para lograr sus propios fines, y suelen elegir para relacionarse a personas que confirmen su sentido de superioridad.

Otros rasgos destacables son:

  • Tener expectativas de ser reconocidos como personas superiores aún cuando sus logros personales no lo justifiquen.
  • Fantasear con el éxito, el poder, la belleza o el amor.
  • Exigir de los demás una admiración que no se corresponde con sus méritos y un trato de favor que objetivamente no merecen.
  • Aprovechar en su propio beneficio las relaciones afectivas.
  • Mostrar escasa capacidad para identificar o reconocer los sentimientos de los demás.
  • Presentar actitudes arrogantes.
  • Diversos estudios indican que este trastorno se desarrolla con más probabilidad en personas que en la infancia fueron objeto de crítica, desprecio o abandono, por lo que son incapaces de ver a los demás como fuente de alivio y apoyo, desarrollando así una capa de autosuficiencia que enmascara un vacío y restringe su capacidad para experimentar sentimientos profundos.

Curso y Pronóstico

Es crónico y muy difícil de tratar ya que no toleran ni asumen, por su narcisismo, el que su forma de ser sea un trastorno.

Epidemiología

Se estima una prevalencia menor del 1% de la población general, apareciendo en poblaciones clínicas cifras que oscilan entre el 2% y el 16%.

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